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A Flor De Piel

Descripción

Una niña —La niña— se rasca hasta sangrar. Le pica la piel, le pica todo: la ropa, las paredes, el cloro de la alberca, la ausencia del padre, las manos ajenas, las burlas como chinches. Su madre —La madre— amarra sus brazos a los barrotes de la cama para frenarla, para dejar de escuchar el sonido de las uñas contra la carne: un suril rugido, un zumbido que no cesa y del que brota la ñáñara, la roncha, la sanguina, arrebatos de horror corporal. La niña y la madre crecen, se lijan la piel entre sí. Se aferran juntas a un hilo que entra y sale de un bastidor tenso y fino. A flor de piel es un libro sobre el acto y la distancia entre los cuerpos, pero también de dermatólogos siniestros, de un líquido anaranjado y fosforescente, de una aguja que se esconde entre los pliegues de un sofá. Un thriller corporal que se mete en la piel y que permanece bajo llave. Y de frascos y frascos y frascos de crema. «El secreto siempre sale, ensangrentado», nos dice la voz inusual que narra esta novela, con breves e incisivas puntadas de ternura. Esta es una escritura minuciosa, que deja ver lo esencial, lo que no cambia: esa herida abierta que arde al amor de una madre y una hija. La piel es quien habla primero, nos dice el libro, el carmín no basta para que ese cuerpo al que cuidamos no se haga daño.